Hace unos días, Britney había contado que quería poner una orden de restricción contra su mamá —Lynne Spears—. Parecía una locura temporal de la artista, un capricho para llamar la atención, pero no lo es. Llamar la atención sí, pero capricho no. Ya les cuento.
Gracias a la información de paparazzis, Britney se enteró de que su mamá y su hermana —Jamie Lynn— se encontraban en Valencia, California (ahí Jamie filma Zoey 101). Ni corta ni perezosa, Britney fue para allá en su carro, asegurándose de que los fotógrafos supieran para donde iba.
Una vez llegó, se dirigió directamente hacia su mamá y le entregó unos papeles —muy probablemente los de la restricción— y hablaron por unos minutos. Britney lucía muy enfadada, ya que movía mucho las manos. La mamá de Britney leyó los documentos, le preguntó algo y Britney se fue, gritando.
Terminado el espectáculo, Britney le sonrió a la cámara con una cara de satisfacción (como pensado “menuda travesura que he hecho”). Cuentan también que de regreso, Britney arrojó basura desde la ventana de su coche.
¡Qué cochina y pillina!