Sonia Monroy, la provocación exaltada

Saltó a la fama allá por el 95′. Esta joven barcelonesa se ganaba algún dinerito como stripper en algunas discotecas de la Ciudad Condal, cuando un tal Romario se fijó en sus contorneos sensuales. La relación no duró mucho, y el astro brasileño volvió a su país dejando un vástago en el vientre de la fémina, que más tarde abortaría por razones naturales. Un año después sería el showman del late night, Pepe Navarro, quién la convertiría en la bailarina que se insinuaba detrás de la persiana en Esta noche cruzamos el Mississippi. Sonia Monroy, de curvas vertiginosas, ya había situado su incipiente carrera hasta convertirla en una sex symbol en el panorama nacional español.
Modelo, cantante, stripper y contertulia en los programas más faranduleros de la televisión. Así podría definirse Monroy, quién tiene en su haber el haber protagonizado numerosas portadas en las revistas de nuestro país, algunas de ellas por sus controvertidos topless y otros por sus polémicos desnudos.
Lo cierto es que actualmente. Sonia Monroy, parece no ser la nota discordante que irrumpía a cada hora, en cualquier cadena de TV, buscando su minuto de gloria. Sus feromonas, aún despertando el apetito sexual entre el género masculino, no poseen, a estas alturas, una trascendecnia mediática como antaño. Y por ello, ganamos todos.