Saludos.
Para todos los doctos, eruditos, sabios, instruidos, cultos y letrados que la mayor parte de sus días y de sus vidas se la pasan de tertulia en tertulia con los Serrat y los Filio, déjenme aclararles que el cementerio está lleno de gente importante, y el mundo igual sigue girando. Me encanta toda la música de Silvio (con sus más de 300 temas editados, y casi 400 sin editar), teniendo también el placer de escuchar algunos temas de Pablo, Violeta, Filio, Aute, y Serrat, entre otros, y me regocijo cada vez que lo hago. Pero tengan presente algo: no todo el mundo tiene la capacidad intelectual ni la disposición para hablar en una conversación casual en los términos en que se habla en las canciones de los trovadores. El mismo Silvio es informal a la hora de charlar, y eso no le quita nada a su maravillosa obra. ¿A dónde voy? Comparar a Arjona con Filio es como comparar a Shakira con Silvio. Allá los fans de Shakira y su gusto. El caso es que Arjona NO es poeta, y puede ser que muchos de sus versos sean versiones disfrazadas de los versos de alguien más, pero la gracia está en que Arjona habla como habla la gente en una conversación de cualquier día de cualquier año. “Pa’ que”, “camuflajearse”, y esas cosas me hacen venir a la cabeza tantas actitudes naturales e inconscientes que uno toma con el lenguaje. Brillante labor la de los trovadores para perpetuar ese hermoso género, pero la gente del común necesita también ser atendida, y todos de alguna forma clasificamos en la categoría de “gente del común”. Todos somos ignorantes, sólo que todos no ignoramos las mismas cosas. ¿Es un pecado cantarle a una mujer que te abandonó? Silvio nos deleita con la Tetralogía de Mujer con sombrero (simplemente espectacular!), y Arjona nos hace sonreír al “recontarnos” el despecho y la melancolía con “Se fue”, “Me dejaste”, “Olvidarte”, “Te conozco”, “Aún te amo”, “No estoy solo”, “Vivir sin ti es posible”, “A ti” y otras tantas canciones que dicen cosas parecidas (eso si, en aquello que se dice que Arjona repite y repite tema no cabe duda de que es cierto!). Si bien en el caso de los acordes de Silvio aún me sorprende el hecho de imaginarme cómo los compuso (para guitarra, piano, cémbalo, armónica, y orquestas enteras en el caso del álbum “Expedición”), Arjona también tiene su gracia de mucho menor calibre con la guitarra, el piano y otros instrumentos. Arjona se inventa ritmos y les pone una letra, hija de otra persona o hija de él. Eso de por sí ya es un logro que hay que reconocerle. A mi me gusta la música de Arjona, pero en ningún momento cometo el disparate de compararlo con personas con las cuales no existe punto de comparación: por ejemplo, ¿cuándo van a encontrar un Fa6, Sol7/9, Lad9, mim9, Sol#m4, La4/7, o Si/Fa# en una canción de Arjona? ¿Cuándo van a encontrar palabras cómo “escafandra”, “batiscafo”, “tundra” o la misma “unicornio” en una canción de Arjona? ¿Y cuándo van a encontrar palabras como “camión”, “rasuradora”, “detergente” o “chicle” en una canción de Silvio? Hay cosas que Arjona ha dicho en sus temas que sencillamente me parece original, no en contenido, sino en la forma de expresarlo. Arjona no te hace reflexionar en muchas de sus canciones, sólo te cuenta las historias de siempre en forma graciosa, historias que a todos alguna vez nos han pasado. Entre las canciones de Arjona que a su modo te hacen reflexionar se encuentran “Con una estrella” (aborto) “La nena” (secuestro), “Ella y él” y “Mojado” (xenofobia), “Jesús, verbo no sustantivo” (fe), “Ayúdame Freud” (esquemas), “Loco” (trastornos mentales). Las canciones de Silvio que te hacen reflexionar son… todas. En general escucho a Silvio para crecer como persona, y cometo la infamia de intentar tocar sus hermosos temas en mi guitarra, pero cuando se me saltan las ganas de oír historias narradas de una forma alternativa, con frases de nuestro lenguaje cotidiano, se me da la gana de escuchar a Arjona, y lo disfruto.
Eso. Que estén bien y que cuiden su ortografía.
Rodrigo.